RSS

¿Por qué dicen que no soy salvo?

Giovanni FLN 20¿Como Saber si mis amigos son salvos?       

¿Como saber que mi hijo es salvo?

¿Como saber si mis jóvenes son salvos?

Escrito por: Giovanni E Romero

Para Generacionfuerte.com

Juan, el escritor de la carta que lleva su nombre, dice:

1 Juan 2:14: “Les escribo a ustedes, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Les escribo a ustedes, jóvenes, porque son fuertes, y la palabra de Dios permanece en ustedes, y han vencido al maligno.”

Uno de los más grandes retos de todo padre, líder juvenil, pastor, o persona a cargo de un grupo, es saber que hay en el corazón de estos a quienes están tratando de guiar hacia la vida eterna. Normalmente nosotros, los seres humanos (erróneamente), basamos nuestra apreciación de otros casi exclusivamente en lo que observamos. Si vemos a nuestros hijos o personas amadas leyendo la Biblia, nos da por tomal un gran suspiro de satisfacción, si los vemos de rodillas casi lloramos de agradecimiento a Dios, y si los escuchamos referirse a Dios en sus conversaciones los hacemos ya con un pie en el cielo. jejeje

Nos hemos creado una lista de indicadores y pruebas con la cual calificamos el crecimiento de otros. Hacemos un trabajo prácticamente de observadores científicos tratando de determinar la profundidad de las convicciones de otros. Quizás por eso me llama la atención lo que Juan escribió en su primera carta, diciendo que los jóvenes son fuertes, que la palabra de Dios permanece en ellos, y que han vencido al maligno. ¿Què seria lo que Juan habrá estado observando?

Al ver la condición de nuestro mundo en la actualidad, con toda la decadencia moral, con el aparente desinterés que tienen los jóvenes por lo santo y lo sano, cualquiera se atrevería a decir que Juan definitivamente no se estaba refiriendo a la juventud de hoy. Cualquiera seria aun ma cruel diciendo que Juan tampoco estaba hablando de los hermanos jóvenes de su iglesia.

En un mundo en crisis, con tantos jóvenes yendo por mal camino, como es posible que Juan se refiera usando el presente continuo a aquellos jóvenes de aquel tiempo, o a estos jóvenes de hoy como “fuertes”. ¿como puede decir Juan que “la Palabra de Dios permanece en ellos”? y aun, ma sorprendente, ¿como puede decir que ellos, estos jóvenes que van todas las semanas, que se sientan en la iglesia al parecer sin poner ninguna atención, mandándose textos, dibujando, pintándose las uñas, mandándose papelitos, viéndose uno al otro, estos que se peinan como con los ojos cerrados, estas jóvenes que se les perdió la combinación cuando se refiere a los colores de sus ropas, como puede decir Juan que estos “han vencido al maligno”?

Esto me hace recordar cuando Samuel fue enviado a ungir al nuevo rey. Vio al primer hijo de Heli, un joven alto, guapo, con facciones de modelo y su rostro como tallado en mármol y creyó que su búsqueda había llegado al fin, y dijo, Este tiene que ser al que Dios quiere. Pero no, Dios le dijo no, “porque los hombres miran lo que esta delante de ellos, mas Yo miro el corazón”. El que Dios había escogido no tenia ni un solo elemento por el cual se podría distinguir a un rey. No había nada en el que lo pudiera distinguir como nobleza. Muchos de nosotros, ahora adultos, fuimos en mas de una ocasión, pasados por alto, vistos de menos porque no dábamos la medida.

Mas que adular a los jóvenes en este día, la verdad, quisiera que este programa se tratara de dar esperanza a los padres que están pasando problemas con sus hijos. Para los padres que piensan que la salvación de sus hijos depende de ellos y no de Dios. Para aquellos lideres que creen que ellos están encargados de dispensar salvación a los que tienen a cargo. Para los que se han desanimado al no ver crecer sus alumnos.

Generalmente creo que nuestros temores y desconfianza acerca de si nuestros hijos tienen o no la habilidad de reconocer a Dios cuando El les habla al corazón, esta mas bien fundamentado en las dudas de nuestra propia relación con Dios. Nuestros temores están basados en razón pero no fundamentados en fe. Yo no tengo que estar en la escuela sentado al lado de mi hijo para saber que esta aprendiendo, tampoco tengo que sacarle punta a su lápiz para saber que lo que el escribe en su cuaderno de tareas será visible al maestro. De la misma manera, asi como confío en la habilidad de un hombre o mujer para enseñar a mi hijos, y en la habilidad de mi hijo para aprender, tengo que confiar en Dios.

Pensando en el estilo de guiar de Jesús, creo que no nos debería de dejar duda que los problemas sociales que vemos hoy ,aun cuando las consecuencias y efectos los sufren la juventud, en realidad son como resultado de nuestras malas decisiones. Es un problema de liderazgo, de el mal ejemplo.

Como decía, creo que hemos puesto una vez mas los ojos en las apariencias. Queriendo encontrar una explicación para la decadencia actual, vemos los jóvenes, pero ellos son el efecto de malas decisiones hechas por los adultos. En la actualidad hay una epidemia de hogares desintegrados, de madres de 3, 4, 5 y 6, hijos todos de padres distintos, de padres alcohólicos y ausentes, de hogares en donde ambos trabajan para pagar por el coche, el stéreo, y el alquiler y los hijos llegan a diario a hogares fríos, carentes de amor y compañía. Es la falta de liderazgo basado en el buen ejemplo y no en palabras huecas.

La manera de nosotros de querer guiar y educar a los mas jóvenes difiere por completo a la de Jesús. Nosotros queremos las cosas a nuestra manera y en nuestro tiempo. Queremos que nuestros hijos no hagan lo que nosotros hacemos, sino lo que nosotros decimos, y cuando ellos hacen lo que nos han visto hacer, nos mostramos sorprendidos. Decimos: ¿por que tanta rebeldía? ¿por que tanta degeneración?

Recuerdo la escena en Getsemani cuando Jesús dejo a sus discípulos orando y se fue solo a orar y al regresar donde los había dejado, los encontró dormidos. Estos discípulos no eran jóvenes adolescentes, eran adultos, fueron estos mismos a los que Jesús descubrió peleando por quien seria mayor en el Reino, fue a los mismos que tuvo a su cargo, educándolos, enseñándolos, preparándolos por 3 años y que en el día de su graduación, uno lo vendió, el otro lo negó y los que no lo hicieron, salieron corriendo a esconderse.

¿Porque Cristo habrá hecho esto? ¿Porque habrá dejado a sus discípulos a solas y se fue? Creo que este es un gran ejemplo para nosotros padres. Creo que Cristo nos estaba enseñando a confiar. Jesús podría haberse quedado allí, en el medio de ellos, asegurándose que oraban, que permanecían despiertos, que los escuchaba orar, pero El nos mostró que estaba dispuesto a confiar en que El había hecho su parte, que El había guiado con su ejemplo. Ahora les tocaría a ellos ejercitar su libertad.

Claro, Jesús sabia donde los dejo y donde los encontraría. Este no fue un caso de esos en donde los padres dejan los hijos irse sin saber a donde van, sin saber en compañía de quien están. Eso habría sido considerado negligencia.

Lo mal probable es que si hubiésemos sido nosotros a quienes nos hubieran dado un grupo de jóvenes con la personalidad, el ego, el temperamento y el desinterés de estos discípulos de Jesús, no nos habría quedado ninguno al final de 3 años, habríamos echado a cada uno de ellos y lo hubiéramos hecho sin sentir ninguna culpa, pensando que se lo merecían. Jesús, perfecto, sin mancha, sin pecado, el Hijo de Dios pasando por alto el error de hombres adultos, amándolos con paciencia, guiándolos con persistencia. Enseñándoles con devoción. Y aun sabiendo quien entre ellos lo entregaria nunca lo echo de su lado, nunca lo expuso al ridículo o burla de otros, nunca lo desecho ignorándolo.

¿Es asi como tu amas a tus hijos? ¿Es asi como tu, pastor de jóvenes, amas a tus jóvenes?, ¿es asi como usted Pastor ama sus ovejas? ¿Es asi como nos cuidamos y amamos unos a los otros?

Lo mal increíble de toda esta escena, es que tan solo unos días después, ni siquiera dos meses después, Pedro, uno de los que consideraríamos dormilones, mal educado, malcriado, en ocasiones, infantil, se pondría de pie en sus propias fuerzas, y predicaría uno de los mensajes mas poderosos que causarían que una multitud de 3000 se convirtieran. En aquellos tiempos, las ciudades no eran tan grandes como hoy, asi que debemos de especular que 3 mil debió significar un porcentaje bastante alto en relación a la población total.

Cuando fue necesario, los discípulos de Jesús dieron a ver cuanto habían aprendido de su Maestro. Un pequeño grupo de ellos ,eventualmente revolucionarían el mundo entero. Tenemos que confiar que nuestros hijos están aprendiendo mal de lo que dejan ver, tenemos que creer que están aprendiendo a amal a Dios. Continuemos ofreciendo nuestro mejor ejemplo, continuemos observándolos a la distancia y acerquémonos a ver lo que están haciendo, cuando se estén quedando dormidos en las distracciones de este mundo, despertémoslos y amonestémoslos, pero sigamos confiando que cuando no estemos presentes, ellos sabrán que hacer.

 ¿Cómo podemos estar seguros que nuestros hijos son salvos?

1. ¡Dios no miente

2. Jesús Pagó todas nuestras deudas al pecado.

3. El Gran Convencedor “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.”(Romanos 8:16). Note, que es algo personal.

“Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.” (1 Juan 5:13).

 Oremos

“Sed fortalecidos en Dios y en el poder de Su Palabra”

 

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

 
%d bloggers like this: